HARMODIO SOLER
Harmodio César Soler Méndez (27 de Abril de 1923); pintor paraguayo conocido por el buen uso del color y por el uso fluido del dibujo.
Como dibujante, pintor y grabador, escultor, pero principalmente como pintor, Harmodio es conocido como un trabajador nato. Siente inclinación por las Artes desde su sangre, ya que su padre, el pintor de Asunción, Don Ignacio Núñez Soler y el tío, Tomás Núñez Rolón le inculcan el amor al arte, el tío Tomás había conocido el oficio de los óleos con pintores europeos llegados a Asunción a fines del siglo XIX, como Julio Mornet de origen francés y Guido Boggiani, italiano. Además realizó decorados de cielorrasos y paredes de zaguanes, corredores, galerías y salones de residencias familiares y edificios públicos, escenografías para representaciones teatrales. A la par, don Ignacio se desempeñaba como artesano, pintor de paredes y ornamentos, y ya iniciaba su pintura al óleo y sus exposiciones a fines de 1920. En ese ir y venir de tanta actividad artística cotidiana crecen don Harmodio y sus hermanos, hijos de Doña Mercedes Méndez Ruiz, madre de sus hijos y primera compañera de luchas y triunfos de la época de dirigencias sindicales de don Ignacio por 18 años consecutivos.
Vida
Nació en Asunción, en las calles Yegros y 1ra. en una pequeña habitación, él es el quinto de los 6 hijos de la pareja.
Su niñez transcurre en circunstancias difíciles, llegó a vender “El Diario” y “El Orden”, también “La Tribuna” para ayudar al sustento diario. En medio del vaivén de la Guerra del Chaco que le recuerda sirenas y pasos de soldados se le suma el duro trabajo de los prisioneros bolivianos que entre caídas y latigazos, construyeron la calle Pettirosi, desde la calle Brasil hacia el este, recuerda.
Acudió a varias escuelas como la Escuela Brasil, Pasteur y la Escuela de Norteamérica. Vivió con su familia, sobre la calle Independencia Nacional y Piribebuy mucho tiempo y luego se afincaron en una casa sobre la calle Comandante Franco, actual Paí Pérez entre Amambay y Río Blanco, hoy Rodríguez de Francia y Rca. de Colombia respectivamente, en donde sentaron residencia propia con la madre. Luego fue al Colegio Nacional de la Capital.
En el año 1945 integró un Grupo Folclórico y de Teatro con Julián Rejala, Demetrio Ortiz, Wilma Ferreira, al piano de Herminio Giménez, Digno García con el Arpa, Ignacio Melgarejo con la guitarra, José L .Melgarejo en el papel de cómico y otros.
Con la orquesta Casa Blanca Jazz recorrió varios sitios del país como maestro de ceremonia.
Hacia 1947, decidió ir a Buenos Aires en busca de mejores horizontes y trabajó en construcciones y fábricas. Volvió después de unos años por la añoranza de su tierra y las costumbres de su gente.
En ese ir y venir, descubrió su vocación por la pintura y en 1957 ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Asunción. En ese entonces, recibió clases en el taller del Pintor realista Roberto Holden Jara, donde coincidió con Hugo Pistilli, Manuel Viedma, Emili Aparici, Porfirio Busto, sus hermanos Víctor y Flammarión, además de relacionarse con otros artistas como Luís Toranzos, Fiorello Botti, Jaime Bestard, Pablo Alborno (padre).
Con Ofelia Echagüe Vera de Kunos, estudió dibujo artístico, con Vicente Pollarolo el modelado a la arcilla y yeso, Historia del Arte con Nélida Amábile, óleo con Roberto Holden Jara, Anatomía con Héctor Ruiz, gran colorista, dibujo geométrico con Pablo Alborno, Francés con Monsieur Druol, entre otros. Por un periodo de 11 años consecutivos estuvo como alumno en la práctica artística cultural. Luego como maestro del óleo acompañando muy de cerca a Don Roberto Holden Jara en la misma escuela.
Entre los años 1965 y 70 se acercó al Centro de Estudios Brasileños a realizar prácticas y recibir enseñanza de Xilograbado con Livio Abramo y Edith Jiménez. También incursionó en la experimentación técnica con la pintura acrílica con formas sintéticas y estilizadas sin preocuparse mucho por lo detalles reales, realizó varios paisajes oníricos y de composición propia de lo que tenía en la memoria o le parecía sentir en ese sitio.
Dedicó basto tiempo a la transmisión de sus conocimientos pictóricos en la misma Escuela de Bellas Artes y otras instituciones educativas de prestigio. Lector asiduo de libros de Arte pictórico y obras literarias latinoamericanas.
En el campo pictórico sigue la tradición familiar. No defrauda el nombre de su padre, denominado “El Pintor de Asunción”, don Ignacio Núñez Soler, quien siempre se distinguió por su inclinación a resaltar y luchar por reivindicaciones sociales transmitiendo ese sentir en sus telas, y Harmodio no puede ser menos pues sus ideales tienden siempre a defender la posición de los más necesitados y apoya incansablemente a los niños y personas que venden matutinos pues le recuerda su infancia en las calles, como canillita hasta los 10 años.
Su trabajo compositivo destaca equilibrio artístico, de tranquilidad y armonía como su propio espíritu. “La luz de mi país me inspira a pintar rincones y escenas barriales y de pueblos del interior”. El intenso recorrido destaca la calurosa siesta paraguaya. Los escenarios de sus pinturas poseen gran intensidad cromática. Algunos son oníricos, salidos de sus recuerdos y tradiciones paraguayas vividas como “El Ñembisó Yovai”, “La Burrerita”, “Asayé Pyté yavé, Mujer Paraguaya con Typoi Yegua” “Senos femeninos” y otros que resaltan también costumbres como el “Tereré a Punto”.
Sus pinturas reflejan siempre una realidad en que está presente el pueblo trabajador y los rostros curtidos por el sol, como “La viejita”, impresiona la rica humanidad. Todo lo referido al ser humano y su entorno le merece una doble mirada, tierna y compasiva, solidaria. Nunca fue esquemático, ahonda en detalles y en el sentimiento; dialoga en sus pinturas las miserias que le duelen y rodean al ser humano.
Sus colores más usados son el malva, verde almendra y toda la gama de marrones rojizos y pardos típicos matices de su amada tierra paraguaya.
En cuanto al tema del retrato, realizó varios rostros como “La ancianita de la Chacarita”, “El soldado herido en la contienda Chaqueña: Ceferino Arazatei”, “El Poeta Haitiano Pierre Moravián Morpeau” venido al país en busca de mejor pasar, rostros de campesinos entre otros. También destacan retratos, reproducciones de grandes artistas como “Saskia” de Rembrand, retrato de la joven francesa, hija de la pintora Elizabeth Viggè Lebroun (pintora del siglo XVII) como prácticas pictóricas. Entre los rostros más trabajados destaca un trabajo sobre pedido, realizado al embajador venezolano en Paraguay en 1969. Retrato de su abuela, técnica al óleo, en donde sobresalen las luces y sombras muy bien logradas, además de captar el carácter, sobriedad y elegancia de la misma. (Dama venezolana de fines del XIX).
Sobre soporte de madera: rostro de la “India Guaraní”, “Paraguaya linda con Typoi Yegua”, etc.
En Grabado sobre madera varios trabajos, se destacan “Cabeza del Mcal. López”, “Enstein”, aves varias, cabeza estilizada de mujer y otros temas libres. En Dibujo al carbón sobre cartulina; Desnudos femeninos en tamaño real y otros temas. La obra “Cabeza de India”, en carbonilla colección privada de Mateo Fernándes, escultor brasileño, se encuentra en Ipanema, Brasil.
Se comprometió intensamente con el quehacer cultural a través de la enseñanza del arte en varias instituciones educativas, y en su propio espacio - taller impartía clases a jóvenes interesados en la práctica pictórica.
En la actualidad, fiel a sus antiguas prácticas en cuanto a colores y sus diferentes matices no desea pintar por un mal que aqueja a sus ojos de pintor, pues ya no reconoce las diferentes gamas de un mismo color.
Exposiciones y Reconocimientos
Desde sus inicios en los Salones del Banco Central sobre calle Palma, hoy Senatur, sus trabajos han recorrido varios espacios de exposiciones pictóricas, la más cercana se denominó “Don Ignacio Núñez Soler y su Herencia Artística Familiar” en el Paseo de las Artes del Mall Excelsior. En donde se destacaron pinturas de sus hijos, nietos y bisnietos que en la familia siguen sus huellas.
Varias de sus obras hoy se encuentran en las ciudades de Nueva York, México, y países como Brasil.
También en espacios culturales y oficinas públicas, y colecciones privadas.
En reconocimiento a su gran labor educativa en el Colegio Experimental Paraguay – Brasil U.N.A. se inauguró una Sala de Artes que lleva su nombre. En ésta sala – taller se imparten clases de Artes y es utilizada como un espacio de exposición permanente de obras de arte y presentaciones culturales.



